Archivos diarios: 2 abril, 2011

Un techo desconocido…


Buenas noches a todos,

Quizá a algunos el titulo les suene a capitulo de “Evangelion”, y si, la sensación que siento ahora es parecida a la que se muestra en el capitulo con ese mismo nombre.

Bueno, pero ahora no quiero hablar de Evangelion…

Una de las cosa que hago a la  de dormir, es mirar al techo y pensar… o mirar manchas de humedad, en busca de formas humanas, animales, o quizá encontrar la cara de jesucristo para avisar a la televisión, venga los reporteros a casa o venga gente diferente a la de todos los dias, así sea a orar…

Un techo lejano, y de madera… estoy en mi casa, un techo de madera pintada de blanco… en la casa de los abuelos… o donde solían vivir, pues ahora viven en un lugar diferente… y el techo es diferente…

....

Un techo color naranja, quizá sean ladrillos, atravesados por vigas de acero… supongo, con el color vivo de una casa recién contruida, aún con los residuos que se dejan del proceso de contrucción, los cuales desaparecerán con el tiempo y la limpieza.

Me recuesto y empiezo a buscar manchas en el techo… ninguna,  solo un color naranjado, con rayas negras. Entonces empiezo a imaginarme mis propias imagenes… un caballo, no sé… cualquier cosa…

Estoy seguro de que al despertar al día siguiente despertaré con sobresalto al abrir los ojos y mirar al techo… un techo desconocido…

 

Escuchando: Molotov – Amateur

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Y se matan… por una pendejada.


Hola a todos,

Pues sí, aunque suene tajante el título, muchas veces es así, gente que se dá en la jeta (para los que no conocen, boca), simplemente por defender sus equipos de fútbol, tanta es la afición  que entre seguidores de “x” equipos se reunen entre sí, ultimamente sólo para planear como “joder” a los de la otra barra. Esta agrupación de “gente”, conforman muchas de las llamadas “barras bravas”, que hacen quedar en rídiculo la imagen de los Colombianos a la hora de ir a los estadios.

En algunos estadios, equivocarte de tribuna puede ser fatal... dependiendo de la camiseta que lleves.

El término barra brava Lee el resto de esta entrada

Caen relámpagos… y yo como sin nada…


Buenas

noches… a todos,

Hace frio, se acerca un nubarrón en el cielo, creo que se acerca una tormenta. Pronto mis padres me advertirán de que apague el computador, pues de no hacerlo “me caerá un rayo”, y yo como sin nada…

Relámpagos

Simplemente hermoso, aunque no me gustaría estar debajo

Finalmente, algo nervioso, pues caen relámpagos constantemente, además, suenan cerca…, desconecto el notebook… “queda 98 %”, -Espero que no se vaya la luz-, me dije a mi mismo.

Hace un frío polar, pienso que si no fuera por la chaqueta (recuerdo del colegio), hace rato estuviera como una paleta, me tiemblan las manos, -espero que digitando se me quite lo tieso- de nuevo hablando conmigo mismo.

Comienza a llover, pronto no podré escuchar la musica del computador, pues el sonido que hace la lluvia al caer sobre las tejas de zinc enmudece todo alrededor, un sonido que arrulla y ayuda a dormir, pero yo no quiero dormir…

Y sigue lloviendo, -Al menos el cafecito va a florecer con el agüita-, diría mi padre, diría todo el mundo, lo diría yo también, aunque no me gusta el campo, a todos nos conviene que el café produzca, para poder comer.

No puedo evitar pensar en la gente que vive en los valles, la gente afectada por la inundaciones de la temporada invernal anterior, -se terminaron de joder-, pensé, mientras un destello iluminaba toda la habitacion… después un sonido ensordecedor.

Me recuesto, trato de pensar como algún dia podré ayudar a la gente que lo necesita, a los que tienen el infortunio de tener el agua hasta  el cuello, pero pienso:

-“Aún no soy nada, aunque quisiera no podría“, e intento dormir…

Escuchando: System of a Down – Forest

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